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Martes 16 Octubre 2018

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130 años de historia

La gran aventura

130 años de historia

Sabemos cuánto han nutrido la historia de Francia las leyendas populares. El Gouffre de Padirac no es una excepción en la antigua provincia de Quercy...

No hay nada más perturbador que este agujero en la superficie de la tierra, y nada semejante para dejar a la imaginación responder a este enigma inquietante al que se otorgaban poderes místicos y nombres terroríficos: ¿Diablo? ¿Tesoro? ¿Restos de una obra divina? Se han barajado todas las hipótesis.

Entre las más arraigadas, el relato de las llamas saliendo del Gouffre para defender un tesoro oculto por los ingleses al final de la guerra de los Cien Años fue uno de los que más calaron entre los habitantes del departamento de Lot.

Otra leyenda cuenta que Lucifer, para desafiar a San Martín, habría formado la Sima dando una fuerte patada sobre el suelo y habría invitado al Santo a cruzar el abismo a cambio de las almas de los campesinos condenados que se disponía a conducir al Infierno... Un funesto trueque que llevó a San Martín, guiado por su fe, a espolear a su mula logrando la increíble hazaña de saltar sobre el Gouffre. Se dice que este salto prodigioso dejó la huella de la pezuña del animal en la roca, aún visible en la actualidad.

Vencido y ofendido, el Diablo habría desaparecido para siempre en el fondo del Gouffre...

E.A. Martel
Hay que entrar sin miedo: quién sabe qué sorpresa te aguarda.

E.A. MARTEL
1859 - 1938
Espeleólogo - Geólogo - Arqueólogo
Descubridor del río subterráneo de Padirac

Pero se necesitaba más para impresionar a Édouard-Alfred Martel: haciendo caso omiso de las leyendas, decidió ir más lejos en la aventura y poner en marcha esta intrépida exploración.

Un proyecto ambicioso

Una expedición como la que tiene en mente Édouard-Alfred Martel no es como pasar un día en el campo. Requiere no solamente un gran cuidado sino también un capital considerable para poder optimizar la seguridad y la búsqueda de información, porque esta exploración obviamente tenía relevancia científica.

Medios necesarios para avanzar

Édouard-Alfred Martel carecía del dinero necesario para llevar a buen puerto un proyecto de esta índole, cuyo objetivo era también hacer accesible al público este lugar fantástico. Porque las grandes pasiones permanecen vivas solo cuando se comparten.

¡y la oportunidad de hacer el sueño realidad!

Y como si Édouard-Alfred Martel fuera guiado por una buena estrella, la providencia acudió en su ayuda justo en el momento en que más lo necesitaba...

Esto es lo que sucedió: nuestro apasionado se encontraba en París, en un coche de punto que lo llevaba por las calles pavimentadas... Fue al salir del coche, mientras este se alejaba, cuando se dio cuenta de que se había dejado en él la bolsa que contenía los planos del Gouffre y todo su proyecto de apertura al público.

Por suerte, resultó que el pasajero siguiente, George Beamish, heredero de las cervezas irlandesas del mismo nombre, la encontró, la abrió y descubrió maravillado el increíble proyecto de Édouard-Alfred Martel. Seducido de inmediato, averiguó su paradero, contactó con él y decidió acompañarlo.

¡La gran aventura del Gouffre de Padirac podía al fin comenzar!  

“ La realidad ha superado aquello que mi imaginación había soñado... ”
Édouard-Alfred Martel, descubridor del Gouffre de Padirac

Un largo trabajo de puesta en marcha

Tras largos meses de reflexión, diseño, obras y habilitaciones, el 1 de noviembre de 1898 los primeros visitantes emprendieron el descenso del Gouffre.

La inauguración oficial tuvo lugar el 10 de abril de 1899 en presencia de la prensa y de numerosas personalidades.
Un año más tarde, la exposición universal de París ponía de relieve la notoriedad del Gouffre de Padirac.

UNA PASIÓN TRANSGENERACIONAL

George Beamish

Las pasiones más hermosas son aquellas que se comparten... Y cuando son el fruto de un legado familiar son, sin lugar a dudas, aún más valiosas.
Hay que echar la vista atrás y encontrar en el coche de punto parisino a George Beamish, tatarabuelo de Laetitia de Ménibus, que hoy dirige la Société d’Exploitation du Gouffre de Padirac.

Con la inquietud constante de sacar a la luz el patrimonio cultural de este monumento natural subterráneo único, Laetitia de Ménibus emplea toda su energía en la organización y la dirección del complejo del Gouffre de Padirac con el objetivo de que se convierta en la referencia europea en el mundo de las cuevas y las simas. Se ha puesto en marcha recientemente un proyecto de renovación arquitectónica y paisajística de las infraestructuras de acogida para permitir diversificar la oferta del lugar y, de esta forma, disponer de capacidad para recibir entre 600.000 y 800.000 visitantes al año.

Además, vinculada activamente a la valorización y el desarrollo turístico de la región, preside desde 2015 la Asociación Touristic Vallée(s) Lot et Dordogne (TVLD), que representa a 275 proveedores turísticos, creada a iniciativa de las empresas turísticas de Lot y auspiciada por de la Cámara de Comercio e Industria de este departamento francés.

Una ambición recompensada por el éxito

De 6.000 visitantes en 1899, calculamos unos 104.000 en 1947 y 480.000 en 2017.

El atractivo del Gouffre de Padirac nunca se ha perdido desde entonces. Ya son más de 24 millones de visitantes los que han bajado por este abismo para observar las maravillas pacientemente esculpidas por las gotas de agua durante milenios, los cuales se han quedado fascinados y se preguntan aún en la actualidad qué arrojo tan increíble fue el que llevaría a Édouard-Alfred Martel hasta el majestuoso corazón de la Tierra.